Farmion Tambos
La calidad de la leche
es la rutina del tambo.
Farmion Tambos convierte las tareas de ordeñe, el lavado y la cadena de frío en procedimientos que se cumplen con evidencia, y cruza ese cumplimiento con los resultados del análisis de la leche: UFC, células somáticas, grasa y proteína.
El problema
El tambo cobra por calidad.
La calidad depende de rutinas constantes.
La leche se paga por composición (kilos de grasa y proteína), calidad higiénica (UFC) y calidad sanitaria (células somáticas), más las bonificaciones por rodeo libre y temperatura de entrega. Todo eso se define en la rutina diaria: cómo se ordeña, cómo se lava el equipo y a cuántos grados se enfría el tanque. Y esa rutina, en la mayoría de los tambos, no deja registro.
El ordeñe depende del turno
Dos o tres ordeñes por día, todos los días del año. Que el procedimiento se cumpla completo (predipping, secado, pezoneras, sellado) depende de quién esté en la sala.
El frío y el lavado no se miden
Un tanque por encima de 4 °C o un lavado deficiente comprometen la colecta entera, y nadie se entera hasta el análisis del producto.
El resultado se nota, la causa no
La usina informa la calidad de cada colecta, pero nadie las cruza con lo que pasó esa semana en la sala de ordeñe.
Una mala decisión arruina todo
La leche de una vaca en tratamiento veterinario que llega al tanque contamina la colecta completa. El descarte se controla de memoria.
Menos tambos, más grandes, con más exigencia por litro.
9.013
Tambos en actividad al cierre de 2025.
27,6 %
Del rodeo nacional está en el 6,3 % de los tambos con más de 500 vacas.
91 %
De los tambos está en la cuenca central: Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos.
Fuente: OCLA, cierre 2025
Nuestra solución
Cuatro cosas que Farmion Tambos resuelve.
Rutinas por turno de ordeñe
La rutina de sala, el lavado alcalino y ácido, la guachera y el resto de los procedimientos, programados por turno (dos o tres ordeñes) con responsable y evidencia.
Mediciones con umbral
La temperatura del tanque y la del lavado se cargan con valor numérico. Fuera de umbral (un tanque a más de 4 °C), el sistema genera la incidencia y avisa solo.
Calidad de leche cruzada con la rutina
Cada remito se registra con sus resultados: grasa, proteína, UFC, células somáticas, inhibidores. El tablero los cruza con el cumplimiento de las rutinas de higiene. Un inhibidor positivo genera una incidencia crítica al instante.
Sanidad conectada
La sospecha de mastitis viaja del ordeñador al veterinario como consulta con foto y vaca identificada. La condición corporal se registra con la escala BCS de 1 a 5, con objetivos por estado y alertas.
El registro reproductivo (celos, tactos, lactancias) sigue en el software especializado que el tambo ya usa. Farmion gobierna la rutina operativa que ningún sistema registra.
Beneficios
Qué cambia en el tambo.
Para el tambo
La rutina no depende de la memoria
El ordeñe se hace igual en todos los turnos, lo haga quien lo haga.
El frío y el lavado avisan solos
Los desvíos generan alerta en el momento, no en el análisis de la usina.
La calidad se explica
Cuando la UFC baja, el tablero muestra qué rutina lo produjo. Cuando sube, dónde se falló.
El conocimiento queda
Procedimientos, historial y evidencia quedan en el tambo aunque cambie el equipo.
Para la veterinaria
Sospechas con contexto
La consulta llega con foto, vaca identificada y turno, antes de subirse a la camioneta.
Sus tambos, auditables
Las rutinas sanitarias que la veterinaria define se controlan a distancia, con evidencia.
El descarte, cerrado
Un tratamiento con retiro registrado exige el checklist de descarte de la leche de esa vaca, todos los días del período.
El tambo ordeña. El sistema registra.
Farmion Tambos no agrega trabajo administrativo: convierte en registro lo que la sala ya hace en cada turno.